Dance music y drogas: una historia de amor químico

El uso recreativo de las drogas por los jóvenes ha existido por lo menos desde el surgimiento de los movimientos contraculturales de los 60. Sin embargo, en las dos últimas décadas han aflorado nuevos patrones de ocio asociados a la aparición de música electrónica de baile (dance music) y al consumo masivo de sustancias estupefacientes. Según el informe del Observatorio de Drogas de la Unión Europea, la tendencia a consumir drogas estimulantes entre los jóvenes que frecuentan discotecas es 10 veces superior a la de la población juvenil en general.

En algunos casos la evolución de la música de baile no se puede separar de la historia de ciertas drogas asociadas a ella. Es el caso del éxtasis o MDMA, cuya popularización en el Reino Unido de finales de los años 80 fue un claro catalizador de la explosión y el auge de las raves, aquellas concentraciones multitudinarias celebradas de forma ilegal a las afueras de las grandes ciudades que perseguían romper el elitista círculo de clubes de las capitales y que nacieron como vía de escape de fin de semana para la frustrada working class británica.

Hoy en día el éxtasis sigue siendo una de las drogas más populares en los clubes de música electrónica: las encuestas revelan que más del 80% de los asistentes habituales a este tipo de locales en el Reino Unido lo han consumido en alguna ocasión, y la cifra supera el 50% en Francia, la República Checa o Hungría. Según Berta Renedo, DJ y promotora de eventos de música electrónica, los consumidores de esta droga lo hacen con “el objetivo de alcanzar un estado superior. Quieren sentirse bien y quieren que todo lo que les rodea sea maravilloso”.

El éxtasis produce una brutal descarga de serotonina (un neurotransmisor asociado con el mecanismo de la inhibición, la sensibilidad y la percepción), potenciando así un sentimiento de empatía y comprensión, una especie de conexión afectiva con el prójimo que se traduce en una intensa euforia. Esto es, hasta que se destapa su lado oscuro y sus peligrosos efectos secundarios.

Además, el consumo de drogas con fines recreativos en los últimos años ha ampliado el abanico de sustancias para incluir nuevos productos como la ketamina (Special K) o el GHB, también llamado “éxtasis líquido”.

El papel de Internet en la promoción y difusión de este tipo de drogas es cada vez más destacado. La Red se ha convertido en una enorme espacio virtual para el intercambio de información sobre sustancias psicoactivas, en el que los usuarios comparten sus experiencias y opiniones y ofrecen consejos a través de foros de discusión y chats. Pero además, una simple búsqueda a través de Google permite acceder rápidamente a páginas web que anuncian la venta por correo de todo tipo de productos estupefacientes. El Consejo Internacional de Control de Narcóticos (INCB), en su informe anual 2005, ya advirtió del peligro de este creciente e incontrolado mercado de farmacias que comercializan drogas ilegalmente.

En el ámbito de las instituciones europeas, las estrategias preventivas del consumo de drogas en entornos recreativas son aún muy limitadas, en parte debido a la creciente fragmentación de la oferta de eventos. Una de la iniciativas más novedosas es la de Safer Clubbing, una iniciativa desarrollada en el Reino Unido por organizadores de eventos, dueños de locales y diversas asociaciones que pretende reducir los riesgos a través de una serie de recomendaciones encaminadas a crear un entorno físico seguro para los asistentes. Esta propuesta se basa en la creencia en que el verdadero peligro para la salud no está motivado tanto por el consumo de drogas en sí como por la deficiente organización de los eventos: hacinamiento, mala ventilación y falta de disponibilidad de agua potable, entre otros.

Los expertos coinciden en que la respuesta a este fenómeno pasa por aceptar y comprender la llamada “cultura de club” como una de las más importantes tendencias del estilo de vida de la juventud actual, una pauta de ocio que está sin duda relacionada con el consumo de drogas, pero no necesariamente ligada a ello. Por ello reclaman un nuevo paradigma de prevención, que no debe ir encaminado a la prohibición o restricción de este tipo de eventos, sino a animar a los asistentes a que puedan disfrutarlos sin recurrir a sustancias estupefacientes y a garantizar que en ellos se den las condiciones necesarias para minimizar el riesgo para la salud pública.

2 Respuestas a Dance music y drogas: una historia de amor químico

  1. aguante la droga hay muchos estilos de drogas por ej yo si me fumo 1 fa me voy a caminar y reirme 1 rato si me tomo 1 bolsa me quedo tomando algo en lo de 1 amigo o en lo de mi novia re duro si me tomo 1 pastela armani keta mariposa lcd 007 affter de cheto loco somos los limados de villa carlos paz

    “PAZ”

  2. mal informacion

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